sábado, 19 de julio de 2008

La imagen de la ciudad en los niños

Como antecedentes se menciona el proyecto de Kevin Lynch y de T. Banerjee (1971) sobre el desarrollo de la percepción urbana en niños y adolescentes (1). Con el auspicio de la UNESCO este programa fue llevado a cabo en seis ciudades de Argentina, Australia, México y Polonia. En la Argentina los estudios fueron realizados por A. M. Battro y E. J. Ellis que luego participaron en la preparación del proyecto UNESCO - MAB 13 en París (1973) dedicado al estudio de la calidad del medio ambiente. Sus resultados fueron publicados en el libro editado en 1977 por K. Lynch: Growing up in cities , que ahora se ha convertido en un texto de consulta.

A partir de 1976 se extendieron las investigaciones a dos ciudades del Brasil, Araraquara en el Estado de São Paulo y Curitiba en el Estado de Paraná, bajo la coordinación de A. M. Battro. Los equipos de investigación estuvieron a cargo de las profesoras O. L. Capaldo y E. Caldeira, respectivamente, con la asistencia del arquitecto E. J. Ellis.


En el libro "La imagen de la ciudad en los niños" de Antonio M. Battro y Eduardo J. Ellis, se explican estas últimas investigaciones. A continuación rescato el uso de las maquetas para la comprensión de la ciudad y el análisis de las diversas imágenes de quienes la recorremos y vivimos en las distintas etapas del ciclo de vida. Lo que sigue son transcripciones de ciertas partes de ese libro.


"A través de las maquetas es posible describir el proceso evolutivo de la imagen espacial de la ciudad. Por este método hemos podido identificar tres grandes estadios: I- elementos urbanos aislados, II- organización local y III- organización global de la imagen urbana. Los resultados indican más que los sistemas geométricos esenciales para construir una imagen tridimensional de la ciudad se estructuran entre los 7 y los 9 años.


Hemos estudiado las maquetas de 107 niños de 7 a 14 años y también hemos realizado comparaciones y controles con 42 adultos, estudiantes de arquitectura y técnico de urbanismo, que fueron sometidos al mismo procedimiento. Recordamos que éste consiste esencialmente en 1- visitar el lugar, 2- construir la maqueta del lugar de memoria y 3- comparar esa maqueta subjetiva M con otra R, que es el modelo objetivo en escala.


El método


constituyen a nuestro entender el procedimiento más valioso para obtener información sobre la imagen espacial de la ciudad. Su gran ventaja estriba en su originalidad. El dibujo es una actividad corriente en las tareas escolares, en cambio, la construcción de una maqueta no lo es. Por lo tanto el experimentador puede seguir con detalle el proceso constructivo en cada caso sin preocuparse por el papel desempeñado por un entrenamiento previo.


Las maquetas, además, ponen a prueba la creatividad no solo del niño sino del experimentador. A veces es necesario ensayar diferentes tipos de material para encontrar el que mejor se adecúa a la situación, a los recursos del lugar y al tipo de espacio urbano que se desea estudiar. Especialmente la elección de la escala reducida merece una consideración especial. Nosotros utilizamos maquetas de escala 1:2000, 1:500, 1:250 de acuerdo con las dimensiones del lugar explorado.


El trabajo con maquetas se desarrolla siempre después de una exploración detallada del sector de la ciudad en estudio. El experimento se inicia con una visita a pie o en automóvil, por la región. Cada niño lo hace en compañía del experimentador y de un colaborador que registra los comentarios verbales en el diálogo que se establece durante el paseo. En ningún caso los niños saben que después del paseo deberán construir de memoria una maqueta del mismo. Esta precaución se toma para impedir una actitud artificial en las personas sometidas al experimento.


La maquetas se construyen en un lugar apropiado, generalmente en la misma escuela donde concurre el niño que realizó el paseo. La última fase consiste en comparar la maqueta construida por el niño (M) con una maqueta real elaborada por un profesional en la escala prevista (R). Esta comparación es siempre de interés pues el niño aprovecha la oportunidad para valorizar algunos aspectos y desechar otros. Para facilitar las críticas el experimentador le asegura que la maqueta R fue hecha por otro niño que pasó por la misma prueba.


En resumen, el trabajo con las maquetas requiere más tiempo que el otorgado a los dibujos. Conviene disponer de una mañana o una tarde pues se necesitan varias horas para:
1- recorrer el lugar
2- construir la maqueta M y
3- compararla con la maqueta R.

Tres tipos de maquetas:


1) Maquetas modulares: se entrega al niño una serie de bloques de madera del mismo tamaño, con los cuales deberá construir las casa y edificios. Esta maqueta posee gran flexibilidad pues el niño construye cada edificio superponiendo una serie de módulos.


2) Maquetas con elementos modulares y con formas fijas: además de los bloques de madera el niño recibe una colección de formas moldeadas para representar algunos edificios, por ejemplo iglesias que sirven como hitos en la construcción.


3) Maquetas de plastilina: en lugar de elementos sólidos, el niño moldea con sus propias manos los elementos que va a utilizar en la maqueta. También puede utilizar una base de plastilina para excavar en ella los desniveles del terreno que pretende representar.


Comentarios verbales:


En los estudios pioneros de Lynch gran parte de la información sobre la imagen espacial se obtuvo gracias a encuestas y a conversaciones libres con los habitantes del lugar. La imagen espacial de la ciudad es empero difícil de traducir en palabras y estos comentarios verbales deberán ser interpretados con prudencia .... son sólo una fuente secundaria de información puesto que los dibujos y maquetas nos muestran con mayor objetividad la evolución de la imagen espacial, que es el tema que nos ocupa..."